Jornada de formación

Lo primero, nos gustaría dar la enhorabuena a todos los seleccionados, sus portfolios y cv han destacado particularmente de entre todos los inscritos. Y esto no es tontería, porque cuando cerramos la convocatoria, hace apenas un par de semanas, habíamos recibido 165 inscripciones, casi 200 diseñadores interesados. A todos ellos gracias por participar, y a los que se han quedado a las puertas, ¡esperamos poder volver a verles en futuras ediciones!

Esto es especialmente significativo, porque quiere decir que, en un contexto determinado por una crisis climática sin precedentes, un sistema de consumo agotado basado en modelos insostenibles, y una situación política y social cada vez más polarizada y frágil, hay al menos 200 jóvenes creativos preocupados por algo tan inaprehensible como inevitable como solo lo puede ser el futuro. 

Y no solo eso, sino que estos 200 jóvenes están dispuestos a actuar y a diseñar desde el presente para garantizar que ese futuro, cuando llegue, sea digno, diverso, limpio, creativo, comprometido y sostenible (para nosotros y para las futuras generaciones…).

Estas son precisamente las premisas bajo las que se enmarca la presente convocatoria. Toca Madera nace de una estrecha colaboración entre AIDI (Asociación Nacional Ing. Diseño Industrial) y AHEC (American Hardwood Export Council). 

AHEC sabe a la perfección que la naturaleza es el origen de toda vida y riqueza (y no precisamente económica), y por eso trabaja para cuidar la salud del entorno natural de donde obtiene su materia prima como si fuera su propio hogar. 

En AIDI trabajamos para consolidar la figura del diseñador como agente crítico para el cambio hacia modelos y procesos de producción, consumo y recirculación más sostenibles y honestos. 

Por eso, cuando AHEC nos propuso involucrarnos en este proceso, respondimos con muchísima emoción.

Y así empezamos a trabajar y dar forma a la convocatoria: 

  • El material con el trabajarán los seleccionados (Roble Rojo Americano) proviene de un modelo de explotación totalmente controlado y sostenible. Expertos madereros se han asegurado de garantizar su trazabilidad, análisis del ciclo de vida, material cuidadosamente estudiado e investigado. 
  • Proceso transparente y honesto. En un mundo crecientemente opaco, donde cada vez es más difícil ver lo que sucede detrás de los productos y servicios que consumimos, esto es cada vez más relevante: Las bases de la convocatoria son claras, concisas y justas tanto para los organizadores como para los participantes. 
  • Proyecto garantista: recompensa por el tiempo invertido. No nos interesan vuestras ideas, nos interesais vosotros, las personas con capacidad de cambio. Queremos daros visibilidad e impulsar vuestro trabajo. 
  • Convocatoria basada en un proceso de aprendizaje: distintas fases, contenidos, formación, asistencia, prototipado y fabricación. Favorecer un desarrollo de 0 a 100. De este modo, también evitamos el diseñar por diseñar: queremos soluciones, no productos. 

De aquí que organizáramos esta jornada de formación con ponencias y mesas redondas destinadas a compartir conocimiento y generar comunidad. A lo largo de la jornada hablamos de la madera y el medioambiente, de las maderas de frondosas de Estados Unidos, de la experimentación con madera, del proceso de diseño, de la verdadera sostenibilidad y del alma de los objetos. Gracias a los ponentes que tuvimos, Michael Snow (AHEC), David Venables (AHEC), Sebastian Cox, Izaskun Chinchilla, Antonio Serrano, Carlos Jiménez y Álvaro Catalán, pudimos aprender a abrir el marco de nuestra concepción sobre el diseño y la sostenibilidad.

Y sobre diseño y sostenibilidad versa el reto que se propone: “diseño de objetos infinitos”.

Como tantas otras cosas, el diseño está a menudo condicionado por objetivos económicos de productividad y rentabilidad. La cultura capitalista del usar y tirar convierte los productos en meros estados transitorios entre compra y compra, que apenas satisfacen el deseo del consumidor un breve instante, antes de que su atención haya pasado a algo más novedoso. 

Esta tendencia es endémica en las sociedades actuales: cada vez hay más personas viviendo en condiciones más dignas, con mayor capacidad de consumo y por tanto con un creciente acceso al diseño. Por ello debemos de ser más críticos que nunca: a diseñadores más críticos, consumidores y usuarios más concienciados. 

Sin embargo, para activar el cambio no basta con actuar de forma paliativa sobre un sistema de valores obsoleto. Hay que construir nuevos modelos, diseñarlos desde 0, teniendo en cuenta las necesidades de los usuarios presentes, pero también las de los futuros usuarios, y quizá más que nunca, las de sus ecosistemas. 

Estamos ante un reto complicado que requiere de un profundo ejercicio introspectivo: Y es que, además de grandes diseñadores todos somos también grandes consumidores. 

Cuando adquirimos un producto, entramos automáticamente en posesión de un potencial trozo de basura. En este proceso de compra, no solo es el producto el que se intercambia, sino que hay una responsabilidad que se extiende del diseñador que lo ha pensado hasta el usuario que lo adquiere. 

Siendo el diseñador el responsable de hacer este producto lo más útil posible (productiva y emocionalmente), y el consumidor el responsable de darle un uso apropiado y de desecharlo de la mejor manera posible una vez su vida útil ha terminado. 

Como diseñadores, tenemos que ser conscientes de esta dualidad: cada vez que ejercemos nuestra profesión, estamos diseñando potencial basura. Debemos por tanto poner toda nuestra voluntad en hacer estos residuos lo más valiosos posible, de modo que cuando un objeto llegue al fin de su vida útil, podamos tener la certeza de que ha sido un residuo que ha merecido la pena generar. Eso son los objetos infinitos.

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